ESTRES CALÓRICO Y LOS SISTEMAS SILVOPASTORILES
ESTRES CALÓRICO Y LOS SISTEMAS SILVOPASTORILES
Estrés calórico en bovinos y los sistemas silvopastoriles: experiencias que aportan a evaluar las condiciones ambientales y determinar riesgos y beneficios
Con el objetivo de evaluar las condiciones ambientales y determinar si hay riesgo de estrés térmico, se han propuestos diferentes índices que combinan las variables ambientales. Un ejemplo es el índice de temperatura y humedad, también conocido como ITH, que combina estas dos variables.
Otra herramienta muy útil es el índice de Carga Térmica (ICT) que mediante una fórmula combina los datos de temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y radiación solar. Dichos índices están asociados al estado de confort térmico. En términos prácticos, cuando el Índice de Carga Térmica alcanza valores superiores a 90 se sabe que el 20% de un rodeo tipo cruza (por ejemplo Braford o Brangus), rodeo característico en las zonas cálidas de Argentina, muestra síntomas de estrés por calor.
Lo más importante de éste índice es que simula la situación de aquel animal que se encuentra bajo el sol directo, similar a lo que ocurre en aquellos campos donde los animales no tienen sombra para resguardarse.
Algunos trabajos realizados en la unidad experimental silvopastoril han permitido conocer cuáles son los efectos de los árboles sobre el sistema y sobre el bienestar de los animales, donde se contrasta un sistema silvopastoril con un sistema pastoril a cielo abierto, se ha estudiado el efecto que tiene el estrés calórico sobre el desempeño productivo, el patrón de comportamiento diurno y el consumo de agua de bebida de vaquillonas Braford.
El sistema silvopastoril está formado por Algarrobo Blanco implantado en 1998 con un distanciamiento de implantación de 10m x 10m y una pastura de Grama Rhodes cv Epica INTA-Pemán implantada en 2010. El sistema pastoril a cielo abierto presenta la misma pastura que el sistema silvopastoril, pero carece de cualquier tipo de sombra.
Las condiciones más estresantes térmicamente se encuentran en el sistema pastoril a cielo abierto; el lugar menos estresante es bajo copa o bajo la sombra de los árboles, mientras que el entre copa es un sitio de estrés intermedio. Durante el verano, en el sistema pastoril existe mayor amplitud térmica con respecto al silvopastoril, esto puede deberse a que las variaciones meteorológicas se ven mitigadas bajo la copa de los árboles, produciéndose un microclima más adecuado para los animales en estos sistemas. Un resultado llamativo del estudio surge al contabilizar y sumar todos los momentos en los que el ICT fue mayor a 90, a lo largo del periodo estival de 122 días. De allí se desprende que aquellos animales que permanecen el verano en el sistema a cielo abierto sufren estrés calórico (ICT>90) durante 32 días, mientras que si los animales que permanecen bajo la copa de los árboles el estrés se reduce a 15 días.
La condición de mayor calor en el sistema pastoril se refleja en la mayor cantidad de animales jadeando. Con respecto al jadeo, se puede mencionar que existen distintos niveles según la severidad, partiendo de un estado de jadeo apenas perceptible a un estado extremo donde el animal tiene serias dificultades para respirar. En el estudio realizado, los mayores niveles se encontraron en el sistema pastura a cielo abierto durante el mes de enero.
Los momentos más calurosos del día, según los valores del Índice de Carga Térmica, se corresponden con el horario de 10:00h a 17:00h. Durante un día caluroso y en ese rango horario, las vaquillonas del sistema silvopastoril permanecen más tiempo bajo la copa de los árboles. Allí pueden encontrarse echadas descansando o bien echadas rumiando. Algunos investigadores han demostrado que los bovinos tienen preferencia por realizar la rumia en la posición echada, por lo tanto en el sistema silvopastoril los animales presentan mejores condiciones para expresar naturalmente su comportamiento. Por su parte, los animales que están expuestos al sol durante los días o las horas de más calor permanecen de pie o desplazándose dentro del potrero ya que al no disponer de sombra para resguardarse buscan, continuamente, las zonas más frescas.
En este sentido, hay investigadores que sostienen que el patrón de comportamientos de los bovinos no sólo responde al efecto térmico sino también a un esquema de comportamiento diurno, donde el pastoreo es máximo durante la salida y puesta de sol. Por lo tanto, la mayor ganancia de peso en el sistema silvopastoril podría estar asociada no solo a las mejores condiciones ambientales en las que se encuentran los animales, sino también a una mejor calidad del recurso forrajero asociado a los efectos benéficos que los árboles puedan ejercer sobre la pastura.
En relación al consumo de agua, este es un comportamiento muy influenciado por las condiciones ambientales, a diferencia de lo que ocurre con el consumo de pastura. En ambos sistemas y durante el mediodía, los animales se encuentran más tiempo bebiendo. Algo importante a resaltar es que, sin importar el mes del verano que se analice, los animales del sistema pastura a cielo abierto destinan el doble del tiempo a beber que aquellos del sistema silvopastoril.
Según datos relevados en esta unidad experimental, las vaquillonas del sistema pastoril a cielo abierto consumen en promedio 8 lts de agua/día más que las vaquillonas del sistema silvopastoril, durante el periodo estival. Registrándose un consumo de 21,33 lts/día en sistema pastoril a cielo abierto y 13,33 lts /día en sistema silvopastoril.
La incorporación del estrato arbóreo en los sistemas ganaderos resulta ser una alternativa eficaz para mitigar los efectos adversos del estrés calórico sobre los animales.
Las consecuencias favorables de esta incorporación se manifiestan, principalmente durante los días y momentos más estresantes desde el punto de térmico, donde los animales del silvopastoril hacen uso de la sombra de los árboles, mientras que los del sistema pastoril sin sombra aumentan el nivel de jadeo, permanecen más tiempo en locomoción, beben más y realizan la rumia de pie.
Por lo tanto, la falta de árboles y por ende de sombra, somete al ganado a una situación de estrés que no sólo afecta la ganancia de peso o la productividad del sistema sino que compromete la salud y pone en riesgo la vida de los animales del rodeo.
Los sistemas silvopastoriles, debido a su estructura más compleja, en comparación con los monocultivos de pastos, proveen beneficios para la biodiversidad y son considerados sistemas sustentables ya que ayudan a la mitigación de gases de efecto invernadero, brindan servicios ecosistémicos (como el secuestro de carbono) y presentan características que mejoran el nivel de bienestar animal.





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